Tuesday, February 14, 2012

VERTIGO DE LAS ALTURAS

Se acusa del daño que estamos sufriendo a la avaricia de unos pocos, pero esa es una etapa que ya la mayoría superaron hace tiempo. Hemos entrado en una especie de circo romano en la que los extremadamente poderosos se consideran gladiadores dispuestos a no permitir que ningún contrincante quede en pié con el fin de ser los únicos en recibir la gloria y los honores. Es una lucha a muerte entre “elegidos” porque curiosamente, cuanta más alta es la cima más corto es su horizonte y tan solo ven las cimas que les rodean y amenazan su hegemonía. Podríamos llamarlo “Vértigo de las alturas” y me recuerdan a esos alpinistas que prefieren morir congelados a ocho mil metros, que vivir felices a la orilla del mar. Nunca entenderé ni a los unos ni a los otros.

Posted by VazquezFigueroa in 23:52:52 | Permalink | Comments (76)

Saturday, September 10, 2011

FIDEL Y BIN LADEN

Fidel castro cada día se parece mas a Bin Laden; caras de machos cabríos de aquellos

que en las viejas historias medievales eran la representación del demonio en los aquelarres

A mi modo ver este aquelarre dura ya demasiado.

Posted by VazquezFigueroa in 12:12:59 | Permalink | Comments (73)

Tuesday, August 30, 2011

el mal siempre prevalece…

“El mal siempre prevalece sobre el bien, porque quienes causan mal lo hacen en provecho propio, mientras los que procuran el bien lo hacen en provecho ajeno.

Nadie se cansa de trabajar para sí mismo pero sí de trabajar para los demás que a menudo ni siquiera lo agradecen”.

Posted by VazquezFigueroa in 10:00:34 | Permalink | Comments (71)

Wednesday, August 17, 2011

gigantes y cabezudos

Política y dinero  son dos fuerzas diabólicas que se alimentan  la una de la otra y acaban por convertirse en un monstruo indestructible cuando se les añade un tercer elemento: la impunidad.

 La impunidad vuelve valientes a los cobardes y osados a los pusilánimes, y el día en que  cobardes y pusilánimes alcanzan el poder sus sucias babas lo aniquilan todo.

Los políticos actuales son enanos que se suben los unos sobre los otros para intentar parecer hermosos gigantes y acaban convirtiéndose en ridículos cabezudos.

Posted by VazquezFigueroa in 10:58:56 | Permalink | Comments (195)

Friday, July 22, 2011

brazo en alto

Los politicos siguen siendo los mismos; la unica diferencia estriba en que

los fascistas alzaban el brazo con la palma de la mano hacia abajo mientras que los actuales “democratas”

extienden el brazo hacia abajo con la palma hacia arriba.

Posted by VazquezFigueroa in 11:08:27 | Permalink | Comments (237)

Wednesday, June 22, 2011

vida inteligente

La “Nasa” acaba de implicarse en un proyecto mucho mas dificil y ambicioso que el tan perseguido sueño de encontrar vida inteligente en el espacio exterior.

Han decidido emplear sus inmensos recursos en intentar encontrar vida inteligente en Congreso Español.

Posted by VazquezFigueroa in 11:03:43 | Permalink | Comments (328)

Monday, May 30, 2011

TORNADOS Y BISONTES

Hace unos días la televisión emitió unas impactantes imágenes en las que podía verse como un destructivo tornado arrasaba una pequeña ciudad norteamericano, arrasando el ochenta por ciento de sus casas y dejando un saldo de más de cientos muertos.

Las imágenes resultaban ciertamente estremecedoras puesto que se distinguía con absoluta claridad como aquella especie de ogro gigantesco  lanzaba al aire una vivienda con todos sus habitantes dentro con la misma facilidad con que un muchacho le hubiera dado una patada a una lata y luego se iba aproximando lentamente rodeado de un cinturón de seres humanos, animales y automóviles que volaban como si fueran hojas secas.

Tras su paso todo ha sido sufrimiento, ruina, desolación y muerte porque en aquella inmensa región los tornados constituyen un fenómeno natural impredecible e incontrolable ya que al ser como un mar de hierba resulta inevitable que el recalentamiento de la tierra los genere a semejanza de cómo se generan los huracanes en el océano y no existe fuerza humana capaz de detenerlos.

El propio presidente Obama a acudido a dar el paso a las victimas asegurando que se  daría “una respuesta nacional a los tornados”. Tal vez los declare ilegales…

 ¿Pero por qué razón causan tanto daño esos tornados?

 Quizás porque golpean de improviso, quizás porque no somos nada frente a las fuerzas de la naturaleza, quizás porque esa es la voluntad divina, quizás porque no contamos con medios para combatirlos, o quizás porque somos estúpidos.

Al observar con atención las fotos del desastre se llega a la conclusión que la respuesta correcta es ésta última, ya que lo único que queda en pié de las casas son las chimeneas debido a que están las únicas partes de la vivienda que están construidas con cemento y piedras y se asientan sobre profundos cimientos.

 El noventa por ciento de las casas del Medio Oeste americano han sido levantada a base de un cuadrado armazón de vigas de madera apenas encajado en un suelo inestable y las paredes ni siquiera están hechas como antaño de auténticos tablones de cedro o pino, sino de un frágil contrachapado con techos igualmente de madera ligera, lo cual permite que un tornado las desintegre o una riada se las lleve flotando como si se tratara de inestables y caprichosas barquichuelas.

Observamos continuamente casas volando, ardiendo o navegando río abajo pero una y otra vez se comete  el mismo error de levantarlas de idéntica madera, costumbre estúpida y obsoleta, heredada de unos tiempos en los que no se podía hacer otra cosa.

Los colonos que se dirigían al “Lejano Oeste” iban avanzando a la conquista de nuevos territorios y se encontraban con el hecho de que lo más cómodo y práctico, casi lo único que tenían a mano para alzar sus viviendas, eran árboles, dado que la tierra no les servía como material de construcción.

Las grandes praderas norteamericanas están constituidas en su inmensa mayoría por terrenos de aluvión, espesas capas de limo arrastrado por los incontables afluentes de los caudalosos ríos Missisippi y Missouri por lo que apenas existe arcilla en superficie y  la tierra de las primeras capas en cuanto se secan se convierten casi en polvo.

Al resultar tan fina y arenosa si se intenta fabricar bloques de barro como suele hacerse en casi todos los lugares del mundo, en cuanto se secan se deshacen y queda solo la paja.

Frente a tan irresoluble problema lo normal era alzar una cabaña de madera en cuyo interior lo único que se guardaba eran  jergones, estanterías, mesas, bancos  y poco más, nada que no pudiese sustituirse en pocos días en caso de tornado, inundación, incendio, ataque de los indios o simplemente, deseos de continuar hacia el oeste.

Y ese un mal hábito del cual aún se están pagando las consecuencias.

En estos momentos, cuando construyen gigantescos portaviones y envían naves al espacio se da la incongruente circunstancia de que, contra toda lógica, “el contenido” de la mayor parte de las viviendas de casi la mitad de los Estados Unidos vale más que “el continente”.

 Antiguamente dentro de las cabañas no se guardaba más que unos cuantos muebles y alguna ropa mientras que ahora esas casas aparecen repletas de televisores, ordenadores, neveras, joyas, relojes, cuadros, dinero y objetos de gran valor, todo ello protegido por un frágil armazón y unas delgadas tablas que el viento, el agua, o el fuego, destruyen en un santiamén.

Los indios americanos vivían en tiendas de piel de búfalo como el primer cerdito del cuento y los colonos en cabañas de madera como el segundo cerdito, pero los modernos norteamericanos siguen sin aprender la lección de que sus casas con derribadas con demasiada facilidad con el agravante de que antaño la buena madera abundaba mientras que ahora se ven obligados a importar un contrachapado que se agujerea de una patada.

Han arrasado sus bosques deteriorando de una forma irrecuperable el medio ambiente  provocando la erosión del terreno con lo que cientos de especies de plantas y animales han perdido su hábitat, todo ello sin contar la cantidad de CO2 que los árboles han dejado de absorber debido a  la dichosa manía de no decidirse a levantar casas de ladrillos u hormigón armado que no se lleve el viento, protejan sus bienes y no derrochen tanta energía en calefacción o refrigeración.

“Lo que el viento se llevo” no es tan solo el titulo de una de las mejores películas de la historia del cine; es también, en cierto modo, el epitafio que rezara sobre la tumba de un país que lo tiene todo para seguir siendo una potencia mundial, pero que se va desinflando y endeudando debido a la avaricia de unos pocos y la desidia de unos muchos.

Hace medio siglo envidiábamos la capacidad productiva americana y en mi juventud soñábamos con un coche, una nevera o una simple tostadora fabricadas en los EEUU, pero ahora los coches vienen de Japón, las neveras de Corea y las tostadoras de China, al tiempo que la tercera parte de la industria de  los Estados Unidos depende de la construcción de buques de guerra, aviones de combate, cañones, misiles, municiones y todo tipo de armamento, lo cual significa que uno de cada tres de sus obreros vive de que alguien mate a alguien.

A lo largo de la historia la humanidad ha ido avanzando a base de navegar cobre un río de su propia sangre y para que ese rio discurra con suficiente cauce alguien tiene que fabricar las armas con las que se derrame esa sangre, pero que el país que se considera líder del planeta tan solo sea líder en ese terreno da mucho que pensar sobre un futuro que depende de las ansias de riqueza de unos pocos.

Es siempre esa avaricia desmedida la que nos lleva a las crisis económicas porque deberíamos darnos cuenta de que todo en la vida tiene una razón de ser y la mayoría de las veces esa razón viene dada porque los seres humanos no respetan su mundo.

La culpa del crack del veintinueve la tuvo una brutal matanza de bisontes porque cuando los europeos llegaron a Estados Unidos, el “Medio Oeste”, el inmenso territorio que se extiende desde el río Missisipi hasta las Montañas Rocosas, y desde los grandes lagos hasta la costa el Caribe, estaba conformado por una llanura inmensa donde la mayor altura no superaba los cincuenta metros sobre el nivel del mar.

Todo aparecía cubierto por un mar de hierba, donde habitaban los bisontes, de los que se alimentaban los indígenas.

El bisonte tan solo muerde de la parte fresca y superior de la hierba por lo que actúa como si se tratara de una segadora y como las gigantescas manadas siempre marchaban hacia delante las praderas se mantenían como un hermoso jardín muy bien segado.

Pero un buen día un estúpido general racista concibió la “brillante idea” de que la mejor forma de acabar con los “salvajes” era arrebatándoles su principal fuente de alimentos, por lo que en poco más de treinta años se masacraron casi cien millones de bisontes de los cuales únicamente se aprovechó la lengua con lo que se desperdiciaron millones de toneladas de excelente carne.

A continuación llegaron miles de labradores que comenzaron a trazar largos surcos con sus arados sin darse cuenta de que la tierra era muy fina, casi como polvo, y  tan sólo las raíces de la hierba la mantenían pegada al suelo evitando la erosión.

Se volteó exponiéndola al aire, y en cuanto a principio de los años veinte del siglo pasado sopló demasiado viento se formó “El gran cuenco de polvo”, que giró y giró  ocultando el sol durante años. Sobrevino una terrible sequía, los granjeros pidieron créditos a los bancos agrícolas para salvar sus cosechas confiando en que la situación mejorara pero no mejoró y llegó un momento en que la mayor parte de los agricultores tuvieron que emigrar a California, tal como tan perfectamente refleja John Steinbeck en su novela “La uvas de la ira”

Al no poder pagar los campesinos sus créditos a los bancos agrícolas estos se quedaron con millones de hectáreas que de nada les servían, acabaron quebrando y como a su vez habían pedido créditos a los bancos comerciales los arrastraron en su caída.

Todos aquellos que solían guardar su dinero en los bancos vieron como desaparecían sus ahorros y se dedicaron a invertir en bolsa por lo que esa bolsa empezó a hincharse como una inmensa burbuja.

En octubre del año veintinueve, un judío inglés que poseía una inmensa cantidad de acciones se percató de la catástrofe que se avecinaba y decidió vender, con lo que bastó con que “un solo hombre” quitara una carta para que todo el castillo de naipes se viniera abajo y el crack  supusiera una crisis total para Estados Unidos.

En España sucedió lo mismo con el mercado inmobiliario, y pese a que hace seis años publiqué un artículo señalando que dado que el gobierno no lo hacía eran los bancos los que debían evitar que la especulación continuara nadie escucho escudándose en la absurda   teoría de que deben ser los gobiernos los que solucionen ese tipo de problemas.

Los gobiernos no suelen ser la solución, son el problema y cambian continuamente. No obstante, los bancos, que por desgracia permanecen pese a todas las crisis y nos consta que carecen de ideología, no se preocupan de disponer del personal idóneo a la hora de estudiar el pasado, analizar las tendencias, entender que la historia se repite con excesiva frecuencia y tomar medidas correctoras antes de que sobrevenga una nueva catástrofe.

Ahora se encuentran con que son dueños de millones de casas, como antaño los bancos americanos fueron dueños de millones de hectáreas porque los bisontes fueron a la crisis del 29 lo que el cemento está sido a la actual.

La avaricia y la falta de respeto a nuestro entorno nos conducen a la ruina porque la diferencia entre una vaca y una cabra está en que la cabra arranca la raíz, mientras que la vaca trisca la hierba y respeta la raíz.

Las cabras, al igual que los seres humanos, acaban viviendo en lugares inhóspitos porque los vuelven inhóspitos.

Posted by VazquezFigueroa in 10:30:38 | Permalink | Comments (426)

Tuesday, December 28, 2010

PREDICAR EN EL DESIERTO

Hace casi una decada advertí que la energía eólica nos llevaria a la ruina

y me atacaran por todos los medios imaginables.

Ahora, todos lloran y se lamentan por la continua subida de las tarifas electricas

y el empobrecimiento general.

Aun estamos a tiempo de reducir en un treinta por ciento el precio de produccion de  la

energía si las cosas se hicieran bien, pero los que se han enriquecido continuan oponiendose.

Defienden sus intereses, mientras quienes debieron defender los suyos guardaron silencio.

!Que sigan llorando!

Posted by VazquezFigueroa in 13:38:23 | Permalink | Comments (1,756)

Tuesday, September 14, 2010

DOS GUERRAS DISTINTAS

Las guerras armadas estallan de tanto en tanto e incluso en algunos países transcurren décadas antes de que se involucren en alguna, pero las solapadas guerras económicas se libran día tras día, semana tras semana, año tras año y siglo tras siglo, sin que jamás se decrete un alto el fuego o se establezca una  tregua con el fin curar a los heridos o enterrar a los muertos.

Las balas y las bombas hacen correr la sangre pero las órdenes de compra y venta hacen correr dinero, y en su carrera ese dinero se lleva por delante más vidas que las balas o las bombas.

Las naciones que pierden guerras logran resurgir de sus cenizas, pero las que pierden mercados se hunden en la crisis y la desesperanza.

Posted by VazquezFigueroa in 10:15:17 | Permalink | Comments (7,377)

Wednesday, July 18, 2007

mis novelas gratis

          Mis novelas gratis

 

 

                                                Alberto Vázquez-Figueroa

 

 

       A partir de ahora mis novelas se editarán simultáneamente en edición “cara”, de las llamadas “de tapa dura”, en edición de bolsillo a mitad de precio, podrán descargarse gratuitamente en “Internet” y todos los periódicos o revistas que lo deseen están autorizados a publicarlas al estilo de las antiguas novelas por entregas con la diferencia que en este caso no tendrán obligación de pagarme nada en concepto de derechos de autor.     

 

Me han preguntado si es que me he vuelto loco, me sobra el dinero o pretendo arruinarme y arruinar de paso a mi editor. No es el caso.

 

He meditado largamente sobre el tema y he llegado a la conclusión de que hoy en día hay público para todos los niveles adquisitivos del mismo modo que quien lo desea puede almorzar en un restaurante de lujo, en una simple hamburguesería e incluso acudir a un comedor social.

 

También puede hacerse un traje a medida, comprárselo en unos grandes almacenes o en un rastrillo dominguero.

 

Igual ocurre en la mayor parte de las facetas del consumo, excepto en lo que se refiere a los lectores que tienen que resignarse a pagar el precio que marca el editor que ha adquirido los derechos en exclusiva de un determinado libro o aguardar años hasta que se edite en bolsillo.

 

Y desde luego nunca lo obtendrá gratis.

 

Y se me antoja injusto porque la cultura es tan importante como comer o vestirse, y desde luego mucho más importante que adquirir un coche donde se ofrecen cien gamas de precios donde elegir.

 

  Mi próxima novela trata sobre Irak y las oscuras maquinaciones de las grandes compañías americanas que inventaron la existencia de armas de destrucción masiva con el fin de iniciar una guerra que ha costado casi medio millón de muertos y nunca  podrá ganarse, pero que produce miles de millones de beneficios a empresas directamente ligadas a lo mas altos cargos de la administración republicana.

 

Y a mis lectores, cualquiera que sea su condición social o capacidad adquisitiva, ese tema  les interesa conocerlo a fondo en estos momentos, no dentro de dos años, que sería cuando cualquier otra editorial considerase que ya había exprimido al máximo el limón de la “tapa dura” y tuviera a bien editarla en bolsillo para unos lectores “De Segunda Categoría”.

 

No deben existir lectores de segunda ni de tercera categoría, porque lo que importa es su relación directa con el autor independientemente de lo lujoso que sea el vehículo que proporcione dicha relación.

 

Al cumplir cincuenta años como escritor muchas personas me han asegurado que se acostumbraron a leer con mis novelas de aventuras, y aunque algunas me han sido infieles con el paso del tiempo, lo que importa es el hecho de que empezaron a leer y aficionaron de igual modos a quienes les rodeaban.

 

Folletines del estilo de “Los tres mosqueteros”, “Los Miserables” o “El Conde de Montecristo”  consiguieron que, al poder acceder gratuitamente a tan magníficos textos, en el transcurso de una sola generación el número de lectores franceses se multiplicara por tres.

 

Los editores no tienen derecho a quejarse de que “se lee poco” mientras mantienen el control sobre el precio de lo que en ese momento interesa, ni las autoridades deberían promover absurdas campañas publicitarias que no conducen mas que a gastar dinero; lo que deben hacer es presionar a los editores a la hora de poner los libros al alcance de todos los bolsillos.

 

 Personalmente prefiero que me lean dos estudiantes, obreros o secretarias en el autobús por siete euros, que un alto ejecutivo en su cómodo despacho por veinte, porque aunque gane menos si el libro es bueno esos dos lectores se convertían en cuatro y luego en ocho, y resulta evidente que existen muchos mas obreros, estudiantes y secretarias que altos ejecutivos.

 

Y si el libro es malo ni unos ni otros lo compraran.

 

 En cuanto al hecho de ofrecerlo gratuitamente en “Internet” tengo claro que quien lo descargue de la red nunca hubiera comprado mi novela, o sea que prefiero que me lea gratis a que no me lea.

 

Tal vez la próxima vez se decida a comprar un libro aunque no sea mío.

 

Algo es cierto: he vendido casi veinticinco millones de libros y todo el dinero que me han pagado me lo he gastado, pero una gran parte de los lectores que he conseguido, aun los conservo.

 

Y de todo el dinero que gané la mitad se lo llevo Hacienda.

 

Sin embargo Hacienda aun no ha logrado arrebatarme un solo lector.

 

En Inglaterra, país culto donde los haya, los escritores no pagan impuestos por el fruto de su trabajo, pero en España, pese a pertenecer también a la Unión Europea, cada año debo entregar la mitad de mis ingresos a Hacienda o me embargan.

 

Eso significa que un escritor ingles cuenta con el doble de medios económicos que yo para viajar o investigar a la hora de encarar un nuevo trabajo.

 

Eso no evita que las autoridades españolas se lamenten de que nos esté invadiendo la cultura anglosajona, y lo único que se les ocurre para remediarlo es adquirir los más emblemáticos y costosos edificios de cada capital con el fin de instalar un nuevo Instituto Cervantes en el que dar cobijo a “intelectuales” afines al partido que se encuentre en esos momentos en el poder.  

 

 Para nuestra voraz, inculta y derrochadora administración tan solo somos europeos cuando conviene, y esa es una de las razones por la que  prefiero regalarle la mitad de mis ganancias a unos lectores anónimos que tal vez me lo agradezcan, que a un gobierno que no solo no lo agradece, sino que no acepta que para escribir un una novela interesante sea necesario viajar e investigar.

 

 

Siento curiosidad por saber si las editoriales continuaran con su absurda política inmovilista o comprenderán que es hora de renovar unos hábitos que no han evolucionado un ápice en trescientos años mientras que a su alrededor el mundo se transforma a marchas forzadas.

 

En mi juventud una película se estrenaba en una única y enorme sala, estaba casi un año en cartel y tan solo entonces pasaba a los cines de barrio. Hoy se estrena en cuarenta multisalas, a los quince días se edita en “DVD”, al mes se compra en televisión, y se puede ver en las cadenas abiertas a los tres meses.

 

Si las grandes productoras cinematográficas, con sus complejos estudios de “marketing” han llegado al convencimiento de que esa es la formula que conviene en los tiempos que corren, las editoriales deberían tomar buena nota al respecto.   

 

El mundo del libro tiene la enorme suerte de que no resulta rentable a los “piratas” del “Top-Manta”  que tanto daño hace a las industrias del cine y la música, pero por eso mismo, y por la gran competencia de la televisión y todo tipo de deportes de masas, los que lo gestionan deberían plantearse un cambio radical e intentar conseguir lectores antes que beneficios.

 

Sin lectores no hay beneficios, y cuando haya muchos lectores ya llegaran los beneficios.

 

  Resultará muy interesante comprobar si los Ministerio de Cultura y Hacienda seguirán opinando que es preferible que los empresarios- en este caso los editores- continúen manteniendo el privilegio de abaratar los precios únicamente cuando les convenga sin tener en cuenta los intereses de los lectores, al tiempo que no cesan de apretarle las clavijas al pobre trabajador- en este caso el autor.

 

Por lo visto un gobierno que se autodenomina socialista considera que es preferible proteger al que se beneficia económicamente de la cultura que al que la crea.

 

Existen varias editoriales multimillonarias, pero ni un solo autor español mínimamente “acomodado”

 

El viejo dicho, “En España escribir es llorar” ya no tiene sentido: debería decirse “En España escribir- y leer- es pagar”.

 

 

 

                                                                  A.V-F

 

Posted by VazquezFigueroa in 12:03:09 | Permalink | Comments (11,401)